La confrontación armada entre las estructuras ilegales lideradas por alias “Calarcá” y alias “Iván Mordisco” volvió a encender las alarmas en el Guaviare, donde en las últimas horas se reportan más de 50 personas muertas en medio de violentos enfrentamientos por el control territorial en zonas rurales del departamento.

La situación ha generado máxima preocupación entre las autoridades y comunidades debido a las denuncias sobre la posible presencia de menores de edad dentro de las estructuras armadas que hoy libran una sangrienta disputa en plena selva colombiana. Habitantes de la región aseguran que varias familias permanecen confinadas por miedo a quedar atrapadas en el fuego cruzado, mientras otras han comenzado a desplazarse hacia zonas más seguras.

Fuentes locales advierten que el recrudecimiento de la violencia ocurre en un momento especialmente sensible para el país, a pocos días de las elecciones, generando temor por posibles afectaciones a la seguridad, la movilidad y la participación ciudadana en algunas regiones históricamente golpeadas por el conflicto armado.

Líderes sociales y campesinos aseguran que las comunidades sienten nuevamente el peso de una guerra donde los grupos armados buscan imponer control mediante el miedo, mientras la población civil —incluidos niños y adolescentes— termina pagando las consecuencias de la disputa criminal.
Las denuncias sobre reclutamiento y utilización de menores han encendido las alarmas humanitarias en el sur del país. Organizaciones sociales piden intervención urgente del Estado y protección inmediata para las comunidades rurales atrapadas entre las balas y el temor.
Mientras alias “Calarcá” y alias “Mordisco” disputan territorio y poder, el Guaviare vuelve a convertirse en símbolo de una violencia que amenaza con revivir los peores capítulos del conflicto colombiano.
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